Procesos en la Administración
La Gestión de Procesos posee un potencial enorme para las Administraciones. Ello es debido a la cantidad y variedad de procesos de trabajo que pueden encontrarse en cualquier tipo de administración (ayuntamiento o municipalidad, administración central, autonómica…) así como a la existencia de procedimientos jurídicos de obligada aplicación en función de la legislación y normativa vigente.
Por otra parte, las administraciones suelen contar con una estructura rígida, generalmente con un número excesivo de niveles, donde los procesos fluyen a través de una organización compleja que dificulta la coordinación, la delimitación de responsabilidades y de objetivos y el logro de resultados.
Se superan así las limitaciones de una organización estructurada sobre la base, en el mejor de los casos, de la división funcional del trabajo.
De otro lado, el efecto que se produce en los recursos humanos inciden en la mejora de la motivación al permitir más variedad en las tareas, mayor identidad con las actividades y sus resultados, una retroalimentación más objetiva e inmediata, la oportunidad de trabajar en equipo y desarrollar proyectos fundamentados en la mejora continua.
La cualidad de procesos administrativos, además, dan la posibilidad de aplicar las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) de manera que se produzcan cambios espectaculares en sus formas de gestión y acercando la administración al ciudadano, al tiempo que se reducen plazos, se incrementa la calidad, se ahorran costes y se gana en eficacia.
La Gestión de Procesos en una Administración facilita la emergencia de una organización horizontal, más eficiente y donde el control de gestión y la mejora continua se facilitan enormemente.