Probablemente habrá leído, o escuchado hablar, del Efecto Pigmalión en el ámbito educativo. Si es así, conocerá que las expectativas que los demás poseen sobre el rendimiento de una persona, afectan a su rendimiento efectivo.

Así, unas expectativas positivas influirán incrementando el rendimiento. Paralelamente, expectativas negativas se relacionan con un menor desempeño.

Este efecto se conoce también como “efecto Rosenthal” y “efecto de la profecía autocumplida”. Lo que pensamos acerca de lo que alguien puede hacer, condicionará lo que realmente haga.

En otras palabras, cuando se tienen expectativas sobre el rendimiento de una persona, ésta tendrá más probabilidad de rendir según dichas expectativas. La investigación muestra que la expectativa de un determinado resultado aumenta la probabilidad de que suceda.

El efecto Pigmalión debe su nombre al protagonista de un mito de la Grecia antigua relatado por Ovidio en su Metamorfosis.

A Pigmalión, rey de Chipre y excepcional escultor, no le gustaban las mujeres por considerarlas imperfectas. Decidió, entonces, esculpir en marfil a una mujer hermosa y libre de imperfecciones.

A medida que la escultura iba tomando forma, y admirado por su propia obra, creció en su interior un intenso sentimiento hacia la imagen, enamorándose de la mujer, a la que llamó Galatea.

Pigmalión rezó para que los dioses le concedieran una mujer que se pareciera a la esculpida en marfil. Venus le concedió tal deseo. Al llegar a su casa, el rey besó la estatua, que se transformó en una bella mujer.

Efecto Pigmalión y Efecto Rosenthal

El efecto Pigmalión es también conocido como Efecto Rosenthal. En 1968, el profesor de Harvard Robert Rosenthal y Leonore Jacobson, directora de escuela, publicaron “Pygmalion in the classroom: Teacher expectation and pupils’ intellectual development”[1].

El efecto Pigmalión es también conocido como Efecto Rosenthal. En 1968, el profesor de Harvard Robert Rosenthal y Leonore Jacobson, directora de escuela, publicaron “Pygmalion in the classroom: Teacher expectation and pupils’ intellectual development”. La obra era producto de la investigación del efecto de las expectativas del profesorado de una escuela, sobre el rendimiento de sus alumnos.

Rosenthal y Jacobson administraron a los niños un test de inteligencia no verbal al inicio del curso escolar. A su vez, informaron a los profesores de que la prueba predecía la capacidad intelectual de los individuos.

Los investigadores seleccionaron al azar una muestra del 20% de los alumnos de cada clase. Estos constituirían el grupo experimental.Por otra parte, se informó al profesorado de que los escolares del grupo tenían cualidades que anticipaban un potencial de progreso importante.

Sobre el resto del alumnado no dieron información. Este otro grupo de alumnos constituyó el grupo control.

Tras 8 meses se volvió a administrar la prueba de inteligencia a la totalidad de los escolares.

El grupo experimental (niños y niñas sobre los que se había dado informes positivos a sus profesores) mejoraron significativamente en promedio las puntuaciones del resto de alumnos (grupo control). Es decir, quienes habían sido calificados con potencial para el progreso, habían mejorado más en la segunda prueba que el resto de alumnos (grupo control).

Origen del término

El término “efecto Pigmalión” fue tomado por Rosenthal y Jacobson de la obra de Bernard Shaw “Pigmalión”.

En ella, las expectativas positivas de un profesor transformaron espectacularmente el rendimiento educativo de una niña de clase social baja.

Otras Investigaciones

Sobre el efecto Pigmalión se han llevado a cabo numerosos estudios en ámbitos variados.

Sesgo del Investigador

Rosenthal efectuó diversos estudios acerca del papel de las expectativas en el rendimiento de los sujetos experimentales.

En 1963 llevó a cabo un experimento con ratas. De forma aleatoria entregó algunas de ellas a un grupo de estudiantes. Les informó de que habían sido seleccionadas para mostrar buenos resultados en una prueba de laberinto.

A un segundo grupo les entregó otros ejemplares informándoles que se trataba de ratas normales.

A las pocas jornadas, las ratas etiquetadas de «más capaces” demostraron mejor rendimiento en la prueba. Los estudiantes, de hecho, habían tenido un trato diferencial con los animales.

Este estudio, publicado en The effect of experimenter bias on the performance of the albino rat, puso de manifiesto los que se conoce como “sesgo del investigador”, cuyo efecto es la alteración de los resultados en función de las expectativas de que los investigadores tienen sobre la situación experimental.

Ámbito Organizacional

En las empresas y organizaciones en general también se han documentado evidencias del efecto Pigmalión o efecto Rosenthal. Así, Kierein y Gold (2000), en un estudio de metaanálisis (revisión sistemática de la investigación consolidada), informaron que las expectativas positivas de los directivos hacia los subordinados mejoraron el desempeño de estos últimos. Confirmaron que las personas responden a las expectativas de sus supervisores actuando de acuerdo con ellas.

Aprendizaje


Las expectativas positivas influyen favorablemente en el rendimiento; y las negativas también lo hacen, pero en un sentido opuesto.

De hecho, encontraron que cuando los directivos y supervisores establecen expectativas negativas, los empleados disminuyen su autoestima y, por tanto, su rendimiento.

A su vez, al tener expectativas positivas, se provoca que los empleados se sientan altamente valorados y estimados. De este modo se genera y fortalece la autoconfianza, facilitando el desarrollo de las capacidades y el consiguiente aumento de productividad.

Liderazgo

En el campo del liderazgo también se han desarrollado investigaciones.

En un reciente estudio llevado a cabo en bancos públicos y privados, Raiz, Zubair y Shahbaz[2], encontraron relaciones positivas entre el efecto Pigmalión y la aplicación del Liderazgo Transformacional.

Concretamente, las expectativas positivas sobre los seguidores estaban más asociadas al liderazgo transformacional.

De otro lado, los directivos que empleaban estilos propios del liderazgo transaccional correlacionaron negativamente con el efecto Pigmalión. Es decir, no poseían en un grado significativo expectativas positivas sobre sus empleados, .

Otra conclusión del estudio se refiere al género del personal de mando. Así, las mujeres aplicaban, en su mayoría, un estilo transformacional; los hombres tendían a un liderazgo transaccional.

Explicación del Efecto Rosenthal

¿A qué se debe el efecto Pigmalión? Rosenthal propuso una explicación con cuatro factores.

  • Las personas que tienen expectativas positivas sobre las demás (en el colegio, lugar de trabajo, la familia, …) producen un clima emocional más cálido y afectivo.
  • Tienden a dispensar más retroalimentación del rendimiento de las otras personas.
  • Dan más información a los sujetos sobre los que se tienen expectativas positivas; y les exigen más.
  • Faciliatn la comunicación, la formulación de preguntas y respuestas.

Por ejemplo, en el caso del profesorado, para Rosenthal los efectos del clima emocional y el comportamiento de los maestros fueron los elementos más importantes. Enseñaban más y con mayor entusiasmo a los niños objeto de expectativas positivas.


Nota

[1] Rosenthal, R., & Jacobson, L: Pygmalion in the classroom: Teacher expectation and pupils’ intellectual development. New York, NY, US: Holt, Rinehart & Winston, 1968.

[2] Raiz M, Zubair A, Shahbaz K: Leadership Styles and Pygmalion Effect among Banking Employees. J Psychol Psychother, 2017, 7: 292

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