Gestión de la Calidad
Modelos de la Excelencia
El Modelo EFQM de la Excelencia y el Modelo Iberoamericano de la Excelencia, constituyen referenciales, que no normas. Ambos guían a través de sus 9 criterios lo que debe ser una gestión excelente de una organización.

Estos nueve criterios se refieren a:
- Procesos facilitadores: Los que provocan los resultados. Son los aspectos de gestión de la organización.
- Resultados: Se relacionan con lo que la organización consigue, gracias a la gestión de los criterios facilitadotes, para los distintos grupos de interés (accionistas, clientes, personal, sociedad…).
Sobre la base de estos criterios, una organización pueden llevar a cabo la Autoevaluación, como forma de detectar sus puntos fuertes y áreas de mejora.
Las organizaciones que aplican la autoevaluación bajo este modelo pueden presentarse a algunos de los premios que lo toman como soporte. Lógicamente, el más importante es el Premio Europeo a la Calidad, que toma como base la puntuación alcanzada en el conjunto de criterios.
No obstante, el objetivo principal de la autoevaluación no es alcanzar una puntuación numérica, sino identificar los puntos fuertes y las áreas de mejora, y de esta manera establecer planes de acción con la implicación suficiente por parte de los líderes de la organización.

El esquema lógico de ambos modelos (esquema REDER o RADAR respectivamente) establece lo que una organización necesita realizar. El proceso que se debe seguir será la revisión de forma sistemática de los criterios del Modelo Europeo de la forma siguiente:
- Determinar los resultados que la organización quiere lograr como parte del proceso de elaboración de su política y estrategia. Estos resultados cubren el rendimiento de la organización, tanto en términos económicos y financieros como operativos, así como las percepciones de todos los grupos de interés de la organización.
- Planificar y desarrollar los enfoques sólidamente fundamentados e integrados que lleven a la organización a obtener los resultados determinados anteriormente, ahora y en el futuro.
- Desplegar los enfoques de manera sistemática para asegurar una completa implantación de los mismos.
- Evaluar y revisar los enfoques utilizados basándose en el seguimiento y análisis de los resultados alcanzados y en las actividades continuas de aprendizaje. En función de todo esto, identificar planes de mejora, establecer prioridades para los mismos, planificar e implantar las mejoras que sean necesarias.



