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La aplicación de los test psicométricos requiere de ciertas normas que maximicen su eficacia. Su uso debe estar bajo la dirección y control de un profesional experto.

Los editores de test generalmente suministran sus pruebas a personas que consideran calificadas para administrarlas e interpretarlas correctamente.      

Normalmente las empresas, o bien contratan con un consultor externo la realización de las pruebas psicotécnicas, o de todo el proceso de selección, o las realizan directamente. En este caso suelen disponer de un departamento con presencia de profesionales debidamente titulados y entrenados en la utilización de estas pruebas.

La realización de las pruebas exige un lugar tranquilo y aislado de ruidos e interrupciones. En algunos casos los test deberán aplicarse individualmente ‑cuadros, técnicos‑ por una mínima atención hacia ellos y por observar la confidencialidad necesaria. En otros casos ‑la mayoría‑ se realizarán en grupo.

Test Psicométricos “en línea”

Un caso particular es la aplicación de los test psicométricos en línea. Los formatos tradicionales requieren de la administración en condiciones supervisadas, en las que los candidatos son supervisados por un examinador.

Tengamos en cuenta que una característica clave de las medidas psicométricas es la normalización. Así, las instrucciones que se proporcionan a los sujetos, el entorno en el que se responde a los test y el método de puntuación están estandarizados. De esta forma se garantiza que quienes realizan el test tengan la misma experiencia a la hora de completar el mismo test psicométrico. Así se reduce el error aleatorio asociado con la medición que está presente en toda prueba.

La exigencia de presencialidad supone una dificultad cuando hay que evaluar a un amplio número de personas y, además, estás se encuentran dispersas geográficamente. En ese sentido, los test en línea representan una interesante alternativa. No obstante, cuentan con problemas no menores.

Además de la normalización de la situación de examen, que implica que todas las personas respondan en condiciones iguales, está el problema de la autentificación de la identidad de quienes realizan el test. Es decir, no hay garantía de que la persona que realiza el examen sea quien dicen que es.

Normas de Aplicación de los Test

En primer lugar, hay que insistir en la necesidad de que los test se administren por un examinador bien preparado. Además, hay que atender a las siguientes normas.

Instrucciones

Las instrucciones de la prueba deben seguirse textualmente. Es indispensable que se faciliten con total precisión según lo indicado en la documentación del test.

En general no habrá muchas preguntas, pero de haberlas se contestarán sin utilizar un tono demasiado cálido (incrementará la probabilidad de que se formulen más cuestiones) ni demasiado frío. En general, hay que contestarlas con normalidad y claridad.

Orden de las pruebas

Con relación al orden en el que hay que administrar los test, en caso de que se utilicen más de uno en la misma sesión, hay que atender a las siguientes recomendaciones:

  • El primer test debe ser fácil, o no muy difícil, para no desanimar al sujeto, objetivo e impersonal.
  • El segundo o tercero puede ser de contenidos más difícil (inteligencia general, aptitudes…).
  • Los test de personalidad deben presentarse hacia el final, aunque no tienen por qué ser los últimos.
  • Es conveniente acabar con un test corto y de velocidad, con el fin de que todos los examinandos terminen al mismo tiempo y no tengan que esperar.        

Control de tiempos

La medida del tiempo se realiza con cronómetro. Al finalizar los test de velocidad hay que indicar claramente su término («dejen el lápiz en la mesa»).

Comunicación de los resultados

Las puntuaciones obtenidas en los test solo deben ser interpretadas por profesionales debidamente cualificados.

A su vez, tras la aplicación de los test, los resultados de los test sólo han de mostrarse a los directivos y jefes que necesitan esta información para adoptar decisiones acerca de las personas examinadas. Ninguna otra persona debe tener acceso a los resultados de las pruebas y deben archivarse de forma que se garantice la confidencialidad  

En todo caso, el psicólogo tiene un código ético al que atenerse si así lo desea; pero el no profesional sólo tiene su conciencia para guiarle. Nuestra recomendación, para no tener problemas y no herir susceptibilidades o provocar conflictos en los interesados, es la de no comentarlos con ellos, salvo que seamos expertos.    

Protección de datos

La normativa sobre protección de datos de carácter personal debe cumplirse estrictamente. Dicha normativa dependerá de cada país, si bien en general, hay que cumplir con ciertas recomendaciones.

Así, antes de la aplicación de los test es preciso informar sobre los motivos por los que se efectúa la administración del test. Algunas legislaciones, como la española, obligan a solicitar el consentimiento escrito e informar acerca del tratamiento que se llevará a cabo con los datos.

Las personas que tengan acceso a los resultados deberán guardar secreto profesional, incluso después de finalizar sus relaciones con la organización para la que se administró el test.

En todo caso, y según la legislación europea, hay que facilitar a las personas el ejercicio de los derechos de:  acceso, rectificación, cancelación, oposición, olvido y portabilidad de los datos.

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