“Laissez-faire” (dejar hacer) es un término de origen francés utilizado inicialmente para denominar a un tipo de política que implica mínima injerencia del gobierno en los asuntos económicos y sociales.

En el área del liderazgo, laissez-faire hace referencia a un estilo caracterizado por la ausencia de dirección, por parte del líder, sobre sus subordinados. El líder les concede libertad, si bien define los objetivos y facilita los recursos necesarios para alcanzar las metas.

En la literatura científica sobre liderazgo, la primera referencia del término se encuentra en las investigaciones de Kurt Lewin. Lewin distinguió tres estilos básicos: Autocrático, Democrático y Laissez-faire. Los resultados indicaron que este último estilo era el que concitaba menor rendimiento. Igualmente, provocaba poca creatividad, hostilidad y conductas de apatía.

No obstante, el estilo laissez-faire (o delegativo) puede ser eficaz en determinadas circunstancias.

En este artículo se revisarán las características del estilo, sus ventaja e inconvenientes y cuándo es apropiada su aplicación.

Características del Estilo Laissez-Faire

El Continuo de Liderazgo de Bass, sitúa a este estilo en el extremo, considerándolo un como un factor de no-liderazgo.

Laissez-Faire en el Continuo de Liderazgo Transformacional
Laissez-Faire en el Continuo de Liderazgo Transformacional de Bass

Se considera un estilo de “ausencia de dirección”. Los líderes no intervienen en el trabajo y la toma de decisiones, que delegan en los subordinados.

El liderazgo del laissez-faire se caracteriza por:

  • Conceder completa libertad a los subordinados, permitiendo que trabajen solos en las soluciones y en la adopción de decisiones.
  • Facilitar recursos para hacer el trabajo, pero sin supervisión del proceso.
  • Escaso apoyo y orientación por parte del líder.
  • Asunción por el líder de la responsabilidad sobre las actuaciones de los subordinados y de sus resultados.

Además, retrasa las decisiones, no ayuda a los seguidores a satisfacer sus necesidades y no establece intercambio con ellos.

Las investigaciones han confirmado que, generalmente, este es el estilo de liderazgo que conduce a la productividad más baja. 

Por otra parte, siguiendo a Judge y Piccolo[1], la eficacia del líder para obtener resultados es menor que la que se obtiene con otros tipos de liderazgos, como el transformacional o el transaccional.

Aspectos Negativos del Laissez-Faire

La aplicación de este estilo supone un buen número de inconvenientes y suele no dar buenos resultados.

Un posible efecto, ya apuntado por Kurt Lewin, es la hostilidad que puede crearse entre los miembros del grupo, reduciendo o anulando su eficacia. Por otra parte, se puede perder el sentido de los objetivos, orientándose en menor medida hacia los resultados.

Aprendizaje


El laissez-faire es generalmente un estilo ineficaz, que produce pobres resultados en cuanto al rendimiento de las personas.

También hay que tener presente que no todas las personas tienen la misma capacidad para la automotivación; ni para establecer fases y plazos de trabajo por sí solos.

Lo anterior se relaciona con la capacidad para responsabilizarse del propio trabajo. Al no haber supervisión, es posible que las personas no se hagan cargo de la calidad de su trabajo, ni del cumplimiento de los plazos.

De otro lado, y cuando se trabaja en grupo, puede que las personas desconozcan cuál es su rol en el equipo y qué se espera exactamente de ellas. Es muy probable también que los individuos devengan en un grupo poco cohesionado.

La evitación del liderazgo impide que los líderes puedan articular mecanismos y comportamientos dirigidos a incrementar la motivación de las personas. Esta negación puede llevar al líder a culpar a los subordinados cuando no se alcanzan los resultados.

¿Hay que evitar el Laissez-Faire como Estilo de Liderazgo?

Este estilo, sin embargo, puede ser adecuado en ciertos entornos y situaciones.

Cuando los subordinados están altamente cualificados y motivados para trabajar en la tarea que se les asigna, este estilo pueda constituir un buen enfoque.

Aprendizaje


El laissez-faire puede ser un estilo adecuado cuando los subordinados están motivados, comprometidos y son expertos en la materia sobre la que trabajan.

Igualmente, si poseen más conocimiento y experiencia que el líder sobre la materia objeto del trabajo, este estilo delegativo es una buena alternativa.

El laissez-faire puede también utilizarse en situaciones en las que sea adecuado impulsar la motivación intrínseca y la autonomía de los seguidores; siempre que estos posean las competencias profesionales necesarias para desenvolverse en el trabajo encomendado.

Recomendación


Utilice este estilo con precaución y siempre atendiendo a que estén presentes las condiciones que pueden hacer pertinente su aplicación.


Nota

[1] Judge, T. A., & Piccolo, R. F. (2004). Transformational and Transactional Leadership: A Meta-Analytic Test of Their Relative Validity. Journal of Applied Psychology, 89(5), 755-768.

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